Jesús tomó entonces los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a sus discípulos para que los repartieran entre la gente, y también repartió entre todos los dos pescados. Todos comieron y quedaron satisfechos, y con lo que sobró del pan y los pescados llenaron doce cestas.
Marcos 6:41-43
Como Iglesia Evangélica Luterana Unida queremos manifestar nuestra preocupación por el abandono general hacia los grupos cuyos derechos son vulnerados es una realidad que avanza hacia la mercantilización de la vida humana y de la creación toda. Esta regresión alarmante y creciente que afecta a tantas víctimas se enraiza de forma particular en los contextos locales, teniendo lugar también en el ámbito provincial, nacional e internacional.
El paisaje cotidiano de nuestro presente arroja imágenes dolorosas en las cuales aparecen cada día nuevas personas y hasta familias enteras en situación de calle. Del mismo modo se multiplican distintas situaciones de abandono que son propias de una lógica en la cual el individualismo y la inmediatez marcan la agenda de cómo pensamos las relaciones humanas y la vida en sociedad donde lo improductivo es sinónimo de descarte.
En Argentina, principalmente, la articulación de políticas públicas, los espacios de contención social y los apoyos a los grupos más vulnerables han dejado de estar garantizados por el Estado nacional. Esto se expresa, entre otras cosas, en las familias afectadas por la discontinuidad de políticas de atención y contención a la discapacidad, en las personas adultas mayores, en las personas con enfermedades crónicas y en diversas necesidades de asistencia.
La desregulación y desprotección a sectores productivos, en la actualidad, está favoreciendo a los más fuertes y está debilitando a los grupos sociales más pequeños. Al recorrer el país podemos recolectar testimonios de economías regionales que están en situación crítica y al mirar hacia los contextos inmediatos de la región esta realidad también en sectores sociales más golpeados históricamente tanto por las crisis económicas como por las recesiones mundiales. Las guerras del presente, las sequías y el uso indiscriminado de recursos naturales para favorecer a los sectores de mayor poder adquisitivo, confi guran un presente que por momentos se ve desolador y angustiante.
En la provincia de Misiones, donde la IELU históricamente ha desarrollado gran parte de su misión y donde reside una gran cantidad de población luterana (entre quienes están los miembros de nuestras Congregaciones) los pequeños productores yerbateros están pasando momentos extremadamente difíciles. El mate nuestro de cada día tiene impregnado en cada sorbo la injusticia y el sufrimiento de aquellas y aquellos pequeños productores (más de 50 mil familias) que están padeciendo la asimetría impuesta por la quita de la protección de la ley yerbatera y el desmantelamiento del INYM (Instituto Nacional de la Yerba Mate) y de las tareferas y tareferos (cosecheros) más vulnerables, quienes están migrando al país vecino para lograr su supervivencia.
La mercantilización también alcanza a la Creación de Dios con el avance de proyectos de mega represas, que son planteados nuevamente, sobre el Río Paraná y el Río Uruguay; del mismo modo que el proyecto Corpus donde el pueblo misionero se expresó en su negativa en un plebiscito hace 30 años. Estos hechos, entre otros tantos emergentes, requieren de la atención de nuestra sociedad, de las instituciones y organizaciones pertinentes, de los estratos gubernamentales y, por supuesto, de las iglesias que habitamos estos suelos.
El presente documento es un enunciado que desde Misiones postulamos en esta oportunidad, pero que no se desentiende de las problemáticas transversales que, de manera integral, cruzan latitudes de todo el territorio donde hay una comunidad de fe de la IELU presente. La vida humana y la creación en su plenitud se ven afectadas por el accionar indiscriminado de prácticas mercantiles que no tienen el foco puesto en una productividad cuidada, en la salud de la población y en el cuidado del medioambiente. Esta realidad acuciante constituye un panorama ineludible y como iglesia de Cristo sentimos la necesidad de pronunciarnos frente a todo aquello que atenta contra la creación de Dios en sus múltiples formatos y escalas.
Tristemente estamos sumergidos en un tiempo donde la defensa de estos temas planteados tiene mala prensa y donde se busca solapar las discusiones sobre justicia económica y medioambiental con argumentos estrictamente fi nancieros que no incluyen la agenda de las economías regionales, de los pequeños productores y de la preservación de recursos naturales de cada contexto.
Habiéndo sesionado en la Ciudad de Posadas (Misiones), los días 25 y 26 de abril del 2026, en el marco de la 67° Asamblea General Ordinaria, no podemos ni debemos omitir nuestra mirada crítica de la coyuntura emergente y desligarnos de la exhortación permanente que Dios nos hace en favor de las víctimas ocasionadas por los sistemas excluyentes en cada rincón del planeta. En este caso estamos hablando de víctimas, cuyas formas de abandono, constituyen todo lo opuesto al mensaje del amor al prójimo y de la vida plena que en Jesucristo es fundada.
Jesús nos llama a participar activamente del milagro de partir el pan en medio de un mundo donde se promueve priorizar el bienestar individual por encima del bienestar común. Es Cristo quien nos invita a partir y compartir el pan abundante que proviene de su amor y que nos llena de su Gracia en plenitud. En esta desafi ante tesitura donde el abandono a nuestro alrededor no nos permite ver más allá de las cestas vacías, el pan que proviene de Él no sólo nos nutre y alimenta sino que renueva y conduce nuestras vidas por sendas de justicia y esperanza. En cada trozo de pan, en sus múltiples formas, compartimos la vida y la fe, y al hacerlo ya no hay desolación. Pedimos a Dios que nos ayude a seguir honrando ese pan, en el fortalecimiento de la organización social y comunitaria, hacia el horizonte de un Reino enraizado en el hoy pero que viene hacia nosotros y nosotras desde el futuro. En todo sentido, en todo momento y al mismo tiempo.
Iglesia Evangélica Luterana Unida | Argentina y Uruguay
Abril / Mayo de 2026
1 Declaración pública redactada en los días 25 y 26 de abril de 2026 y reelaborada en mayo del mismo
año en en la 67° Asamblea General Ordinaria de la IELU en Posadas, Misiones.






