Reflexión del pastor Clovis Kurtz

18 de diciembre de 2025

Jesús le contesta a la pregunta de los discípulos de Juan (que estaba preso y mandó averiguar con sus discípulos), Mateo 11:2-11, con las palabras del profeta Isaías 35:5-7: “Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.” Haciendo la conclusión de los textos anteriores de Isaías, leídos en el primer y segundo domingos de Adviento.

La esperanza en un “reino” en dónde (Isaías 2:4b), “..convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra.” Y en dónde (Isaías 11:6-8) “morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro, el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca pacerá junto a la osa, sus crías se recostarán juntas; y el león, como el buey, comerá paja. El niño de pecho jugará sobre la cueva de la cobra; el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.”

Los anuncios y respuestas de Jesús van llevando al gran anuncio de la falta de sentido de los “Reinos” que son gestionados por los seres humanos. Pareciera como que se estuviera preparando un gran cambio en la realidad. Pues los cambios profetizados por Isaías también incluían cambio de sentido también en la naturaleza, lo “natural” también tiene lugar en la esperanza del mundo en la realidad divina.

Este tiempo de esperanza y de espera debe, por lo tanto, tener una visión mucho más amplia y abarcativa. El hecho de Dios hacerse humano (y Dios al mismo tiempo) en Jesús nos llama a mirar más allá de la humanidad. El cambio de cosmovisión empezado nos pone a esperar un mundo nuevo, nueva tierra, nuevos cielos y también una realidad en dónde todo aquello que tenemos por cierto y “natural” sea transformado por Dios.

El texto bíblico mismo (ya en el antiguo testamento) nos pide que abramos mente y corazón para poder visualizar este mundo nuevo y empezar a transformarnos en la búsqueda de sentidos que también nos permitan releernos nuevamente. Que bueno que podemos creer en un Dios que no es fundamentalista y no teme en cambiar su relación con la humanidad para mejorar el mundo. Que bueno que podemos tener a nuestro lado este Dios que se hace uno de nosotros para asumir la humanidad con todos sus errores y fallas. Que bueno que la autoridad de Dios está enmarcada en Su amor hacia nosotros. Esperemos poder ser parte de esta nueva realidad, de este nuevo mundo. Que esta nueva luz sobre la tierra nos ilumine y que nuestras ceguedades sean disipadas y nos permitan ver y sentir el amor de Dios en el/la otro/a y que nuestras sorderas sean quitadas y podamos oír la manifestación de Dios en la naturaleza tan agredida por la humanidad.


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