La Reforma inconclusa

Desde la pizarrra del fondo, un Lutero “aggiornado” mira desde detrás de sus lentes oscuros un encuentro de luteranas y luteranos contemporáneos en Buenos Aires

Si les preguntáramos qué siglo les viene a la mente cuando piensan en la Reforma, responderían… siglo XVI? (arriesgamos que  ese sería su pensamiento)

Si les preguntáramos en qué parte del mundo piensan cuando piensan en la Reforma… no será que piensan en Alemania y Europa del Norte?

Y si les preguntáramos quiénes son los personajes principales de la Reforma? No vienen a nuestra mente Martín Lutero, y también Felipe Melanchton, y Juan Calvino? depende cuánto hayamos podido conocer y estudiar del tema. 

Tal vez con esta última pregunta empezamos a darnos cuenta de cuán limitadas y condicionadas son nuestras concepciones de la Reforma. acaso eran todos varones? acaso las mujeres no tenían posiciones sobre estos temas? Por supuesto que si; y Catalina von Bora es seguramente la más conocida. Pero también estaban Argula von Grumbach, Catalina Zell, Juana de Navarra, menos conocidas porque la cultura patriarcal (de antes y de ahora) no le da mucho lugar a la voz de las mujeres. 

Y si preguntáramos por los aportes fundamentales de la Reforma? seguramente nos vendrán a la mente la traducción de la Biblia del latín al alemán, los aportes en educación, en arte en general y en música en particular (nada menos que Juan Sebastián Bach!)

Todo muy lindo. Y muy europeo. Y muy medieval. 

Pero resulta que nosotras y nosotros estamos en el cono sur de América Latina, y en 2019.  

Cuáles son los desafíos de ser comunidad de fe hoy, y acá? 

Para pensar esto, nos pareció interesante compartir con ustedes algunos pensamientos del profesor y pastor Martin Hoffmann, que es profesor de teología y pastor en Costa Rica, y estuvo visitando Argentina en Septiembre. Martin nos desafió a pensar la Reforma como un proceso inconcluso. Algo que no quedó terminado, finalizado, y perfecto, en el siglo XVI y en Europa. Una tarea pendiente, para hacer, hoy, acá, nosotros y nosotras. 

La idea de la Reforma como un proceso inconcluso nos permite, según el Prof Hoffmann:

  • Evitar los juicios de rechazo (o de aprobación) absolutos respecto del pensamiento de los reformadores. No es un partido de futbol; no tenemos que “hinchar” por unos y en contra de otros. Podemos considerar todos los aportes, todos los pensamientos. Debemos evaluarlos. Debemos, incluso, rechazar y condenar el pensamiento de los reformadores que sea fundamentadamente equivocado (como la postura discriminadora de Lutero hacia judíos y turcos, por dar un ejemplo de varios que hay). Y eso  no nos vuelve menos luteranos y luteranas.
  • Pensar los desafíos de hoy con herramientas conceptuales de hoy. qué decían los reformadores sobre el calentamiento global? qué decían de la perspectiva de género?  qué decían sobre la diversidad sexual? Y… más bien poco. O nada. No eran temas de la agenda de su época, por eso no los abordaron. Son temas de la agenda de nuestra época. Debemos abordarlos nosotros y nosotras. Con las herramientas conceptuales de nuestra época. 

Martin nos desafió, usando palabras de otro teólogo (Hans- Martin Barth) a “demostrar claramente con nuestro testimonio de fe y estilo de vida que la iglesia no lucha por su subsistencia, sino que, como iglesia de Jesucristo, busca ser iglesia para otros”

Están haciendo esto hoy nuestras comunidades? Estamos siendo iglesia para otros y otras? o gastamos casi toda nuestra energía en tratar de subsistir? 

Este aniversario queremos invitarles a pensar la Reforma como una tarea constante en un mundo cambiante. Pensar las implicancias en la economía, en la política, y en la sociedad y cultura, de ser iglesias herederas de la Reforma hoy, para una humanidad en peligro. ecológico, bélico…

Y en América Latina; entre la hegemonía católica que nos atravesó desde el siglo XV, y los intentos de hegemonía carismática a partir de fines del siglo XX. Como iglesias que son “la minoría de la minoría”. Casi desconocidos para nuestros conciudadanos y conciudadanas.

A 502 años del aniversario de la Reforma, se nos recuerda que ésta es movimiento, y no propiedad privada. 

Y que la identidad -nuestra identidad luterana, de la que estamos tan orgullosos y orgullosas- no es algo frágil a proteger entre algodones. Para ser útil, la  identidad debe templarse en los desafíos de nuestro tiempo.  

Bendecido aniversario de la Reforma!

Buenos Aires/Montevideo, 30 de Octubre de 2019

Fabián Kreischer, Pastor Vicepresidente

Gustavo Gómez Pascua, Pastor Presidente